Es
evidente que el pensamiento que surgió del llamado “Siglo de las Luces”, dio
paso a un torbellino de cambios que influyeron en todos los aspectos del
acontecer del mundo occidental del siglo XVIII, generando una ruptura entre
tradición y progreso. Sin duda que la nueva valoración de los derechos y
libertades ciudadanas influyo de forma determinante en el inicio del proceso
revolucionario americano. Es así como este proceso libertario que se inicio en
la Capitanía General de Venezuela, recorrió luego como diáspora revolucionaria
todo el continente suramericano. De allí pues la necesidad de crear y formar
una organización militar apta para la guerra y capaz de defender e interpretar
la realidad histórica que vivía la naciente República. Sin duda que la
formación de estos soldados en los primeros institutos militares respondió a
las necesidades de la época.
Sin
duda que con el advenimiento del siglo XX y con las nuevas realidades que se
gestan tanto a lo interno como a lo externo del país, será necesaria una nueva
visión de las Fuerzas Armadas, buscando que ellas respondan a las nuevas
necesidades del Estado venezolano. La necesaria pacificación y la consolidación
de un gobierno central fuerte, que pasa por la necesidad de consolidar y
estructurar unas Fuerzas Armadas modernas y profesionales, con una estructura
de comando centralizada, con una visión clara de su nuevo rol institucional en
la sociedad venezolana y el reconocimiento de su la importancia en la defensa
de la patria.
Cabe
destacar que los conflictos bélicos que se produjeron en los siglos XX y XXI se
realizaron bajo el signo del desarrollo tecnológico, el cual ha permitido el
desarrollo de un armamento cada vez más letal, de allí que el planteamiento de
la guerra ha cambiado. La práctica de la llamada guerra total como política de
guerra ha sido sustituida por una de mayor conciencia táctica, operativa y
estrategia en la batalla. Se tratara entonces de un nuevo enfoque bélico que
paso por propuestas como “la artillería conquista, “la infantería ocupa”,
“sobrepasar y derrumbar” hasta llegar a la “pérdida del monopolio de la guerra
por parte del Estado”.
En
este nuevo orden de ideas Kaldor (2.002) señala “La clave para tratar con las
nuevas guerras tiene que ser la reconstrucción de la legitimidad política. Si
las viejas guerras establecieron una noción de legitimidad en términos de la
distinción amigo-enemigo, en las nuevas guerras esta distinción destruiría la
legitimidad política”….(p.19)., esto no resulta más que la justificación de las
grandes potencias, que dentro del marco del Derecho Internacional el cual
controlan buscan validar su política de dominación sobre otras naciones del
mundo.
Es
evidente que dentro de un mundo cambiante, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana
deben formar oficiales que respondan a las demandas de los nuevos tiempos, de
allí la necesidad de adecuar los distintos institutos de formación de oficiales
a estas nuevas realidades, por ello se crea en 2.010 la Universidad Militar
Bolivariana, la cual busca formar valores que respondan al pensamiento y
doctrina militar venezolano, a la doctrina integral de seguridad de la nación y
la lucha antiimperialista de los pueblos.
Es
así que dentro de esta propuesta de formación de oficiales, surgen interrogantes
relacionadas con el ¿Cómo? se dará la implementación de la Pedagogía Militar,
de las diferentes Corrientes Pedagógicas, la aplicación de las diferentes
Teorías del Aprendizaje, la Didáctica del Aprendizaje, la Planificación y
Evaluación de Competencias, la Doctrina Militar Bolivariana,… No olvidemos
agregar las características propias de toda organización militar relacionadas
con el clima y la cultura presentes en ella. No olvidemos que la Pedagogía
Militar está en construcción es por ello que Aguana-Sayedgh (2.014) señalan “el
proceso de formación militar bolivariano debe estar en capacidad de profundizar
el desarrollo de actitudes, ya no solo los militares, sino científicas,
sociales y técnicas en los ámbitos administrativo, económicos-financieros y de
infraestructuras, entre otros”…. (p. 41). Podemos ver que la meta es la
formación de un oficial con una mayor y mejor preparación, que le permita hacer
frente a los nuevos retos que le presenta un mundo dinámico y cambiante como el
actual. Se busca el desarrollo de una formación integral tanto en el aspecto
académico, como en el campo militar.
Es por ello que el
desarrollo social que llega con la postmodernidad permite el surgimiento de
nuevas realidades y nuevas formas del pensamiento, donde lo único cierto es el
cambio constante. Por ello se habla del desplazamiento de los centros
tradicionales de poder, la aparición de un modelo de sociedad global cada vez
más importante, la penetración de los medios y formas de comunicación, los avances
científicos y tecnológicos. En efecto esta serán algunas de las características
de este mundo postmodernista para el cual formaremos a los futuros oficiales
bolivarianos y al que deben hacerle frente nuestros oficiales. Igualmente un
punto importante en su formación es la búsqueda de la consolidación de la
integración cívico-militar, tan necesaria en esta nuevaetapa
revolucionaria. Ciertamente la unión cívico-militar se basa en una relación de
reciprocidad, mediante la cual la ciudadanía se implica en la defensa nacional
y las Fuerzas Armadas por su parte se involucran en el desarrollo del país.
Todo esto sustentado en la corresponsabilidad, que en la defensa de la nación
se le asigna a la sociedad civil el Art. 326 de la CRBV.
Esto se explica a la luz de las
realidades que nos plantean los nuevos tiempos, en los cuales las formas no
convencionales de guerra están presentes ya que al desaparecer las grandes
batallas, el ataque civil cobra relevancia. Así mismo tiene un papel importante
la búsqueda de la consolidación de la Nueva Ética Socialista, puesto que a
través de ella se podrán ejercer un liderazgo basado en valores, que permita
consolidar la construcción de una sociedad venezolana más humana y justa. En
efecto queda claro la necesidad de de formar oficiales que responda al momento
histórico presente, con capacidad de análisis crítico, conscientes y capaces de
valorar sucesos a lo interno como a lo externo del país. Que se capaciten en
las nuevas tecnologías, necesarias para el desarrollo de la carrera de las
armas. Que valoren la importancia de la integración cívico-militar, como pilar
de la construcción de una sociedad más justa e igualitaria. Que reconozcan la
importancia del pensamiento bolivariano en la formación de valores republicanos
y revolucionarios, en el fortalecimiento del amor y respeto a la patria y a las
armas de la República.
Ahora bien, es interesante no
solo hablar de los resultados, que se aspira a formar en los institutos de
formación militar, se debe recordar a quienes día a día forman y modelan a
estos futuros hombres de armas. Es necesario promover cambios en el docente,
para que el sea sujeto de su formación y transformación, esto permitiría
mejorar la calidad de la educación. Es por ello que uno de los objetivos programáticos
de la Universidad Militar Bolivariana es el de desarrollar programas para la
formación de Especialistas en Docencia Universitaria Militar y Educación
Militar y de generar Políticas Académicas de Investigación, reconociendo de
esta forma la importancia que tiene la formación del recurso docente e
incrementando la calidad educativa, que se imparte a los integrantes de la
Fuerzas Armadas.
Dentro
del pensamiento bolivariano Simón Rodríguez juega un rol preponderante con un pensamiento de avanzada para la época el cual doscientos años después tiene
vigencia, por ello Rodríguez (1.995) señala “ No quiero ser como los arboles,
que echan raíces, sino como las nubes que viajan” (p. 36). No temamos al
cambio, por el contrario, salgamos al encuentro de nuevos aires, educar es una
vocación.
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