jueves, 22 de septiembre de 2016

Génesis de la integración cívico-militar en Venezuela

                                          Génesis de la integración cívico militar.

Porque hoy es necesario estudiar la integración cívico –militar? Como ese tema ha generado discusiones y debates en los últimos 16 años? y que posea tantos adeptos y detractores. Es pertinente para responder estas preguntas remontarnos a las profundidades de nuestra historia patria para encontrar la génesis de dicha integración y como influyo en la Venezuela del siglo XIX  y su resurgimiento en la última centuria de nuestra era cristiana. Venezuela sin duda nació al compás del ejército  en la época de la independencia.  ¡Venezuela nació en un vivac! Había dicho el Libertador Simón Bolívar, pues Cuando nos rebelamos contra el imperio  español fue aquel pueblo sin preparación militar que nutrieron las filas del ejército libertador, sin ninguna preparación técnica para enfrentar un ejército superior en artillería, caballería   e infantería. Bisoños eran por ejemplo, los muchachos del seminario de Caracas que se   fueron  a la Victoria para enfrentarse a un ejército numéricamente superior y aguerrido. Fue sin duda el amor a la patria y a la libertad que hiso posible, que un pueblo sin experiencia de lucha se hiciera ejército para consolidar las bases  de una república que tanta sangre y esfuerzo costaron a nuestros antepasados.  La magna lucha por la independencia nacional, bajo la dirección de Bolívar, es un claro ejemplo de la integración cívico –militar en los primeros años de aquella guerra, pues este hombre  sin par, hiso de campesinos, de negros esclavos, de indios indómitos, de caudillos sin rumbo: soldados para la gloria. Fue el,  el único que tuvo una visión  global de la realidad americana y una fortaleza ilimitada para hacer republicas donde solo había cadenas y anarquía. Muerto Bolívar en 1830 sobrevino la tragedia que persiguieron a nuestros pueblos por años. El final de la tercera década del siglo XIX, marca para nuestro país la traición de un pueblo por parte de una oligarquía parasitaria que forjo su capital al amparo  de la usura , sostenida por la lanza victoriosa en Mucuritas, el Yagual, Las Queseras y Carabobo, como lo fue José Antonio Páez, el Centauro  de los llanos. Desmembrado el ejército libertador una vez separados de Colombia, aquellos hombres que regresaron llenos de gloria se encontraron con que aquel repartimiento de tierras realizado por los servicios cumplidos, era un engaño y más allá de eso un negocio que solo beneficio a los caudillos que lideraron la lucha y que luego le dieron la espalda a ese pueblo que los siguió ciegamente por medio continente. Aquella oligarquía elaboro leyes represivas y se entronizo en el poder. Así comenzó el cisma de lo que inicialmente era la unión del pueblo con su ejército. Para 1846 se inicia la primera insurrección popular  y campesina en Venezuela bajo la figura de un hombre que levanto por primera vez luego de la independencia las banderas de la libertad y la justicia social: Ezequiel Zamora, quien con el lema del liberalismo “tierras y hombres libres” “igualdad popular” y “horror a la oligarquía” cautivo a las masas populares, pues acercaba su proceder a los ideales del libertador Simón Bolívar  e inspiraba confianza en los más desposeídos sobre sus justas reivindicaciones sociales. Fracasada la insurrección  se levanta de nuevo en 1859, con la guerra federal, donde en alguna oportunidad manifestó: “mi ejército es el pueblo en armas” y es fama que sobre el quepis militar colocaba un sombrero de cogollo, simbolizando la unión del ejército con el pueblo. Asesinado Zamora en 1860, se vuelve a traicionar al pueblo como  había sucedido 30 años antes y quienes llegan al poder le dan la espalda a un verdadero proyecto de integración nacional representado en los ideales de los verdaderos representantes del liberalismos, que una vez asegurado el poder de la oligarquía, fueron perseguidos y exiliados. Así termina el siglo XIX en nuestro país, con un ejército, que no lo era a cabalidad, pues solo estaba disperso al antojo de los caudillos que nacieron con la federación, con un sector burgués que se enriquecía al amparo del jefe de turno  y con un pueblo que iba en dirección contraria: traicionado, olvidado y empobrecido. El siglo XX nos da dos momentos en la integración cívico–militar; una meramente teórica que no pudo cristalizarse dados los intereses y la oposición del poder político de entonces y la otra si llevada a su desarrollo a partir de 1999. La primera estuvo representada por el Teniente Coronel Hugo Trejo a finales de los años 50 luego que cae Marcos Pérez Jiménez, este insigne patriota esbozó su doctrina de “democratización de las fuerzas armadas e integración del pueblo de Venezuela” Trejo añadía que no podía haber separación en uno y otro sector, pues ellos venían del pueblo y  a este pueblo debían su formación, a l mismo tiempo decía que dicha integración debía darse por la vía moral e intelectual.  A los políticos de entonces no le pareció la idea y con la constitución del 61  confinaron a los militares a los cuarteles y Trejo fue enviado al exterior. El otro momento tiene lugar a partir del triunfo del Comandante Chávez en 1998 y afianzada con la constitución de 1999. Pero hay que preguntarse de donde fueron las bases en las que se apoyó Chávez para llevar a cabo esta doctrina, que le sirvió de experiencia, fue una improvisación al calor de las emociones del triunfo arrollador? Claro que no. La génesis de la integración cívico-militar del siglo XX, tiene sus orígenes de las experiencias vividas por el entonces mayor Hugo Chávez cuando fue enviado a servir como Comandante del escuadrón Farfán siendo capitán en 1985 a la población de Elorza, pues allí pudo dar rienda suelta a sus ideales ya manifestados entre sus compañeros sobre la realidad de entonces.  En aquella población convivo con los más humildes, entablo relación con los indios yaruros y cuivas y los integro en cada una de las actividades que realizo: “Elorza fue un laboratorio social.” Había manifestado (Hugo Chávez mi primera vida, de Ignacio Ramonet)   y en la práctica fue así: organizo con el pueblo la limpieza de las orillas del rio, organizo juegos deportivos interbarrios acercando a los muchachos enemistados, realizo  y presidio actos culturales, fue padrino de promoción del liceo, realizaba obras teatrales.  Por eso dijo en otra oportunidad: “Ahí ascendí yo a Mayor, pero ascendí a algo más en Elorza, yo ascendí aun grado muy alto de conciencia, por eso yo amo tanto a estas sabanas.” De manera que los programas sociales de la Revolución Bolivariana tienen su inspiración en lo vivido por el Mayor Chávez Frías en las costas del capanaparo y  en sus correrías realizadas por todo el cajón del Arauca legendario.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario